Beatriz Beloqui, abanderada de las políticas de igualdad españolas en Francia - Carta España
Beatriz Beloqui, abanderada de las políticas de igualdad españolas en Francia Españoles en el Mundo
Beatriz Beloqui se trasladó a Francia en 1993 para poder desarrollar su carrera como profesora diplomada en filología francesa. Allí, pudo establecerse, no solo en el ámbito profesional, donde tras aprobar tres oposiciones ha logrado alcanzar el estatus de inspectora pedagógica en el Rectorado de Versalles, sino también en la propia sociedad y vida política de la ciudad que la acogió, Massy. En esta localidad al sur de la región parisina, ha consolidado una carrera política, liderando las reformas educativas, pero también concienciando a sus habitantes en políticas de igualdad y prevención de violencia sexista y sexual, para las que se ha inspirado en las normas desarrolladas en España, país al que considera a la cabeza europea en este sentido.
1.- ¿En qué año abandonó España? ¿Por qué motivo?
Salí de España para vivir en el extranjero, porque siempre me ha gustado hablar francés y desde que tengo 16 años he venido a Francia en verano a trabajar para practicar esta lengua. Decidí venir a vivir a Francia en septiembre de 1993, primero un año para trabajar en Biarritz de auxiliar de conversación en el instituto y después ya subí a París, a la Sorbona, para preparar oposiciones.
Yo me había formado aquí en España. Primero estudié en Pamplona magisterio por la rama de románicas, para ser profesora de francés, y luego hice filología francesa en la Universidad de Zaragoza.
Pero cuando ya me licencié, en España en la secundaria, todo el mundo estudiaba el inglés y como solamente había una lengua extranjera obligatoria, la enseñanza del francés empezó a decaer y me encontré que tenía pocas posibilidades para trabajar en lo que yo quería. No quería trabajar en la enseñanza del castellano aquí porque me interesaba la lengua y la cultura francesas. Entonces dije: bueno, voy a darme un año de asueto. Pedí un puesto de auxiliar por el Ministerio de Asuntos Exteriores y tuve la suerte de obtener un puesto de auxiliar en el instituto de Biarritz y donde estuve un año trabajando.
Coincidió que era el primer año o el segundo en que había acuerdos internacionales dentro de la Comunidad Europea, según los cuales las licenciados y licenciadas españolas podíamos ir a Francia a pasar oposiciones, sin ser francesas de nacionalidad. Así que allí fui, llegué a la Sorbona para preparar la oposición, la aprobé a la primera, y desde entonces estoy ahí.
2.- ¿Cómo fue la acogida en Francia? ¿Cómo fueron los primeros años en el país y cómo se ha desarrollado su estancia en el extranjero?
Cuando llegué a Biarritz siendo auxiliar, era un poco, no sé cómo explicarlo, en un instituto no tienes ningún tipo de importancia, era el último vagón del tren y llegué, además, en aquel contexto en el que la enseñanza de la lengua española estaba considerada como la menos importante con respecto al alemán y al inglés.
Yo me acuerdo de que todo el mundo nos veía como folklóricas y cuando te saludaban te hacían como si tocaran castañuelas. Era el tipo de estereotipos que tenían de nosotras y también según cómo se había vivido y visto la cultura española hasta ese momento. Pero el primer año me lo pasé súper bien, con un montón de jóvenes que venían también de Inglaterra. Me permitió sobre todo empezar a conocer el sistema educativo francés desde el interior.
Esto es la parte divertida, ¿no? Pero realmente enseguida sientes que eres extranjera, que tienes un acento muy fuerte, que te hacen comentarios sobre eso, que además te relegan un poco a ese papel de española con traje de “faralaes”. O al llegar a París, al papel de española, chica de la limpieza en las casas francesas, lo que tradicionalmente se ha llamado en París como “las conchitas”. Todo estaba asimilado a un papel de mujer española sin cultura, que llevaba consigo todos los estereotipos del mundo y que estaba relegada a trabajos “poco valorizados” en la sociedad.
Con esta carga cultural que lleva cualquier española, cuando llegué, la viví igualmente. Me hacían comentarios, y eso que yo llegaba con dos carreras universitarias, preparando una oposición en la Sorbona, la aprobé a la primera, lo que es importante señalar, porque significaba que tenía un buen dominio de la lengua francesa. A pesar de eso, durante mucho tiempo este tipo de comentarios me han ido persiguiendo. Luego el acento se ha mitigado porque llevo aquí 31 años, pero al principio fue desagradable.
Y, por otra parte, la parte muy complicada, que eso me imagino que le pasa a cualquier inmigrante cuando llega a un país, es toda la parte de la instrucción de los papeles, todo lo que es la organización de la vida administrativa que en Francia es complicada.
Hoy en día, por ejemplo, cuando me toca en el Rectorado acoger a las siguientes oleadas que llegan de españolas, muchas mujeres, y de españoles, muchos menos, que vienen a Francia a trabajar como profesoras y profesores, siempre tengo un cuidado muy especial en facilitar y en hacerles esa parte más llevadera porque yo la viví muy mal.
3.- ¿En qué consiste su trabajo como inspectora pedagógica en el rectorado de Versalles? También trata temas de igualdad, ¿en qué consiste su labor en este sentido?
En la parte profesional, como funcionaria en Francia, fui profesora de secundaria, luego aprobé las cátedras de secundaria, que es otra oposición, y luego la oposición de inspección. Luego, en mi ciudad, Massy, soy teniente de alcalde desde 2014. Trato los mismos temas en los dos aspectos que cimentan mi vida y me reflexión: me ocupo de educación, igualdad y de prevención de violencia sexista y sexual.
En el Rectorado fui docente durante 18 años, diez años como profesora certificada de secundaria, ocho años como profesora con cátedras, y luego ya inspectora. En la Academia de Versalles somos cinco inspectoras y tenemos bajo nuestra responsabilidad a unos 2.200 profesoras y profesores. Mi vida profesional es muy variada, porque por la parte de la enseñanza de lengua española contribuyo a la formación del profesorado de español en formación inicial, cuando pasan las oposiciones. Me ocupo también de las entrevistas para contratar y formar a las profesoras y profesores interinos que llegan hoy de España, que pueden conseguir contratos de un año, de dos años, depende. Y, sobre todo, también coordino las secciones Bachibac de la Academia de Versalles, Paris y Créteil. Es muy interesante implementar así la enseñanza del español ya que el alumnado adquiere un nivel muy alto en lengua y literatura. Y luego, una parte importante también, es repercutir todas las reformas que llegan del Ministerio en la enseñanza de los idiomas, acompañando a todo el profesorado para hacer evolucionar las prácticas pedagógicas en clase.
4.- Además, trata temas de igualdad en el Rectorado, ¿en qué consiste su labor en este sentido?
Soy consejera técnica y delegada del Rector para toda la política de igualdad y toda la política de prevención de violencia sexista y sexual. Esto significa que, en la Academia de Versalles, que es la más grande de Francia, tengo la labor de impulsar y de pilotar esta política pública según el marco que llega del Ministerio y con las particularidades de la Academia de Versalles. Tengo esa responsabilidad y ese gran honor porque realmente estoy en ese puesto porque yo lo he elegido y he querido hacerlo. Es absolutamente necesario para mejorar la condición de las mujeres, protegerlas, y globalmente para contribuir a una sociedad más tolerante con todos los seres humanos y manos violenta. Esto me preocupa mucho. Es muy duro, porque en Francia todavía estamos muy lejos de la sensibilidad que puede haber en España, reflejada en medidas políticas concretas, que se aplican, estamos iniciando ese trabajo de manera fuerte y afirmada. Por eso me inspiro mucho de lo que puede pasar en España. Por otro lado, por la parte profesional, como inspectora, entre otras cosas, también me ocupo de mujeres que llegan a Francia, que son profesoras, y que necesitan un apoyo particular como mujeres víctimas de violencia.
5.- ¿Cuál es su función como teniente alcalde en la localidad de Massy, en general? ¿Y respecto a la ciudadanía española en particular?
Massy es la ciudad en la que vivo desde que llegué hace 30 años a la región parisina. Es una ciudad multicultural que está en el sur de París. Yo al principio vivía un poco centrada en mi vida, sin hacer caso a lo que pasaba en esta ciudad. Es muy interesante, hay muchísimas posibilidades y ha evolucionado de manera importante. Es fascinante observar esto, vivirlo y participar en su desarrollo. Hoy en día por es el punto económico y cultural número uno del sur de París.
Empecé a interesarme por lo que pasaba en la ciudad cuando mis hijos fueron a la escuela. Claro, cuando vas a la escuela, es una manera de hacer vida social en el barrio o en la ciudad en la que se vive. Las madres de alumnos, las fiestas de colegio, los espectáculos de fin de curso…
Durante el segundo curso de mi hijo en el colegio, me apunté a la Federación de Padres de Alumnos para empezar a trabajar en la escuela y al año siguiente ya fui presidenta de dicha Asociación, proponiendo muchas actividades, colaborando con el profesorado, exigiendo al Ayuntamiento. Y así, poquito a poco, haciendo vida conocí a un grupo de gente entre los cuales estaba el alcalde de la ciudad. Y así empecé a interesarme un poco por lo que pasaba de manera más precisa. Con el alcalde precedente, éramos muy amigos, hablábamos muchísimo de política educativa, porque yo observaba lo que hacía el ayuntamiento como madre de alumnos. Llega en 2012 el Gobierno de Hollande a nivel nacional, y con la ministra Najat Vallaud Belkacem, en 2013 una reforma de la educación muy importante, la llamada reforma de los ritmos escolares, que consistía en que el miércoles hubiera clase, en Francia los miércoles no hay clase. A mí me parecía la mejor medida que se podía implementar para ayudar a los niños y niñas más desfavorecidos. Y era un desafío de organización extremo en una sociedad como la francesa. Ahí tuve conversaciones muy interesantes con el alcalde, con diferencias de opiniones fuertes. De repente un día me lanza el guante: “bueno, si estás tan convencida, preséntate a las elecciones con mi equipo en 2014”. Yo acepté, con la condición de que me diese carta blanca. Me presenté a las elecciones con su equipo, las ganamos por mayoría absoluta y entré en el equipo para poner en marcha esta reforma. La puse en marcha, pero cuando llegaron nuevas elecciones, el gobierno actual las tumbó. Entré en política de esa manera, para defender una idea de educación pública, mixta, igualitaria.
Allí los mandatos para las municipales son de 6 años y en 2020, con el actual alcalde, me presenté con la condición de que me crease la delegación de igualdad y prevención de violencia sexista y sexual, además, anexionada a educación.
Antes de todo esto trabajé mucho con mis compañeras feministas, en Pamplona, con Eva Istúriz, la Directora del Instituto de la Mujer y de Igualdad de Pamplona, dirigentes de asociaciones españolas como Yolanda Rodríguez, con una compañera que fue delegada de igualdad en la Diputación de Zaragoza, Elena Guinda Villanueva. Trabajé muchísimo, me informé, vi y estudié planes de acción de España y puse en marcha un plan de acción redactado, tal y como se hace en España, creo que somos la única ciudad en Francia que lo hemos hecho de esa manera.
Además, cuando hay españoles o españolas que llegan al ayuntamiento que necesitan apoyo de lengua, traducción, o incluso bodas, o sea, cuando hay algún tipo de cuestión sobre españoles y españolas en dificultad o de América Latina, siempre me llaman a mí para facilitar la instrucción de los papeles. A veces me toca también casar, oficiar bodas bilingües.
6.- Con respecto a la emigración española, ¿qué dificultades y oportunidades considera que encuentra un ciudadano español en Francia?
Voy a hablar de mi trabajo, no puedo ampliar más porque sería algo bastante subjetivo. Para una persona que quiere dedicarse a la educación, a la enseñanza, puede llegar a Francia como auxiliar, hablo de Versalles porque lo conozco muy bien. Durante un año se le forma, se queda como interina con contrato de un año, dos años, se le sigue formando, y al cabo de tres años se prepara las oposiciones y las aprueba. Tenemos muchos perfiles de este tipo que desarrollan carreras exitosas. Hoy, por ejemplo, un salario de interino en Versalles es de 2100€ netos, que no está mal; ahora bien, llevado a la región parisina, que es cara, la cosa no es para tirar cohetes. Hay muchísimos españoles y españolas en Versalles que han hecho este recorrido como yo lo hice hace 30 años. Vienen, aprueban la oposición y firman un contrato de 40 años fijo para toda su vida. Esto aquí en España no se puede hacer de esa manera. Para alguien que quiere trabajar en la enseñanza, en Francia está totalmente al alcance el hecho de optar a un puesto fijo.
Yo conozco a muchísimas españolas, (hablo en el femenino de mayoría, porque hay muchas más mujeres y hombres), que han tenido este recorrido, que están allí, que luego han hecho vida de familia y que están muy bien implantadas.
Luego, claro, la vida en Francia es diferente, no es tan solar, no es tan abierta como en España, pero bueno, al final te implantas (yo estoy rodeada de hispánicos) y estoy muy bien. Vivir en la región parisina es un lujo, la vida cultural parisina es impresionante, o sea que cuando me dicen: ¿tú te volverías? Yo a España, ni loca. De vacaciones sí, pero a vivir no volvería.
7.- En términos generales, ¿Cuáles considera que son las preocupaciones/inquietudes de los profesores y profesoras españoles que deciden trabajar en Francia?
La preocupación mayor, que es la que intento yo facilitar siempre a los auxiliares y a las auxiliares, es el tema del alojamiento. Hoy en día cualquier persona que viniese a trabajar a Madrid, a Barcelona, en estas ciudades que están en tensión a nivel de alojamiento, la preocupación sería, ¿dónde voy a vivir? La región parisina es cara y no hablo ya de París centro, porque París centro es imposible. Esa es la preocupación cuando llegan los auxiliares y cuando “los destino” en tal o tal instituto, y lo primero que pido a los centros es que les proporcionen alojamiento, si no es gratuito, a un bajo precio.
Otro tema también es la facilitación de la instrucción de todos los expedientes administrativos. Yo cuando llegué lo hice absolutamente sola. Fue duro, era muy largo, no entendías nada. Por ejemplo, yo si trabajara en el Consulado de España, abriría una ventanilla y les enseñaría todo, desde el principio hasta el final: cómo instruir cada expediente, pedir tal ayuda, hacerse la tarjeta de la Seguridad Social, la ayuda por alojamiento… o sea, haría toda la lista de cosas que ellos y ellas necesitan y lo facilitaría. Para los auxiliares y las auxiliares, en Versalles, lo hacemos, mediante un equipo de formadoras y formadores muy atentos. Nos preocupamos de ayudar a las que vienen, también con el apoyo de la Consejería de Educación de Francia, cuya sede está en París, con la que colaboramos siempre. Hacemos un trabajo de colaboración muy importante y cuando ya tienen un establecimiento, a cada joven se le atribuye una tutora o un tutor que les va a seguir ayudando. O sea, esa parte para mí fue tan dura que es la que realmente intento facilitar al máximo. Por otra parte, cualquier persona que me pida ayuda, evidentemente, aquí la encuentra, eso está clarísimo, pero el Consulado debería facilitar todo esto.
8.- ¿Qué echa en falta en la labor informativa de la Administración española hacia quienes van a salir a trabajar al extranjero? ¿Cómo podría llegarse a más usuarios que demandan información fiable desde las entidades públicas?
Habría que abrir una ventanilla particular, como decía, también para la escucha de las mujeres que realmente tienen problemas. De hecho, yo he acompañado a alguna profesora que llega de España con su pareja y que es víctima de violencia. Tendría que haber una ventanilla particular de atención en la que se les proporcione la ayuda necesaria, informar de cómo se puede pedir ayuda en Francia, proporcionar apoyo jurídico, según en qué sector geográfico están, informar sobre qué asociaciones pueden proporcionar ayuda.
En el Consulado de España en París, tendría que haber una ventanilla, con una carpeta abierta con información fiable y segura según la región en la que estén las mujeres, tener todo ese material preparado para cuando llegue la persona con problemas, podérselo ofertar. No sé si esto existe, porque hace mucho que no he ido al Consulado, no sé si hay un lugar en el que están a disposición del público los números de urgencia que se utilizan en Francia, el 3919 por ejemplo, folletos informativos como hay en España en cualquier administración, pero con información de Francia.
9.- ¿Qué demandas manifiestan en materia de Retorno? En este sentido, ¿cómo cree que se podría mejorar la asistencia a los españoles que desean retornar o han retornado a España?
No conozco ningún caso, la verdad, de alguien que quiera retornar. En el ámbito profesional en el que estoy, las personas se quedan porque encuentran esa estabilidad profesional, este trabajo fijo para toda tu vida. Hay que decir que en Francia también hay una serie de medidas sociales que acompañan, como ayudas cuando tienes hijos hasta que cumplen 18 años, ayuda para pagar el alquiler según recursos. En fin, no conozco casos de docentes que vuelvan a España, pero bueno, me imagino si ahora, por ejemplo, yo tuviera que volver, la dificultad número uno sería dónde encuentro yo el estatus profesional que tengo aquí. Es imposible, hay una desconexión total. No sé si hoy en día el recorrido profesional que tengo y el valor profesional que tengo valdrían, se tomarían en cuenta y si yo podría optar a un puesto en la Universidad con las cátedras que tengo y el salario que tengo, por ejemplo. Creo que tendría que empezar de cero. No sé si podría optar a concursos, por ejemplo.
10.- ¿Cómo es la situación general de las mujeres emigrantes en Francia? ¿Y en el campo educativo? ¿Cómo influyó su condición de mujer en el momento del exilio o salida de España?
Una mujer en el exilio se encuentra con todos los problemas de las mujeres inmigrantes. Primero tienes que trabajar para hacerte una red de gente que te apoye, con la que te sientas más o menos segura. Eres víctima de violencia sexista todo el rato: en las tiendas, en las miradas, en el metro, en el trabajo… Pero yo creo que es el problema de muchísimas mujeres. Yo, dentro de ser una mujer inmigrante, me siento relativamente privilegiada, es decir, creo que el hecho de tener un estatus de diplomada con oposiciones de funcionaria me habrá librado de dificultades adicionales que pueden tener mujeres que llegan y que no tienen esa parte un poco resuelta. El tener que buscar trabajo, el tener que trabajar de camarera, de niñera, conozco a muchísimas chicas así que son víctimas de toda la violencia sexista habitual. Y quizás también debería decir sexual, yo no la he sufrido en Francia, pero bueno, en el metro, miradas, roces, tocamientos, todo eso es moneda corriente.
Ahora, además, que todo el mundo sabe que me ocupo de política de igualdad, para mí es el mejor escudo posible. Pero, por otra parte, evidentemente soy víctima de los comentarios sexistas de la gente que trabaja en política o en asociaciones en mi ámbito.
11.- Por último, en cuanto a la emigración en general, ¿qué legado dejan los españoles que residen en Francia? ¿Y viceversa?
Si hablo de mi carrera, si hablo de 30 años a nivel de legado que nos deja Francia, yo siempre he sido una admiradora de la República Francesa, eso significa lo que significa para una española, una defensora de la República o una defensora de los derechos humanos y del espíritu humanista ilustrado, que es con el que yo me formé.
Y claro, cuando llegas a Francia, yo de alguna manera, sin hablar de la política actual que está atacando muchísimo esos valores, pues en Francia he encontrado todo eso, o sea, yo me he podido desarrollar profesionalmente y defender valores porque tengo esa carta blanca como funcionaria.
De alguna manera, la organización de la sociedad francesa y de la política francesa presenta un marco general que es muy sólido, que en España encuentro mucho menos. Entonces, a mí me ha dejado este legado, por ejemplo, es decir, poder vivir en un país cuyas ideas desde la revolución francesa, como mínimo, siempre me han inspirado.
Y hablando como mujer republicana que soy, el legado mayor que me ha dejado Francia y que deja a España y que dejará por los siglos es que en Francia está toda la memoria del exilio español de la Guerra de España. O sea, la memoria de la guerra está en Francia, está en todo el sur de Francia, en Gürs por ejemplo donde internaron a los gudaris, a los gitanos, a los brigadistas internacionales. Ahora mismo hay una exposición en Toulouse sobre lo que fue el franquismo, que es monumental. Todo el exilio republicano español, refugiado político en Francia ha mantenido esa memoria y hoy en día una gran parte, en todo caso, de todo el sur de Francia, es de origen español. Luego se añade a eso el exilio de la inmigración debida a la pobreza y a la miseria absoluta fruto del franquismo que llevó a trabajar a Francia a miles de personas también. Esa memoria, que para mí es un legado esencial, esa memoria de la historia de España como territorio y como pueblo luchador está en Francia. Antonio Machado está enterrado en Collioure, por ejemplo. En ese sentido, en España se está a años luz, y eso que el Gobierno actual está implementando políticas públicas para para ir a buscar qué pasó, dónde, dónde está la gente, dónde están los restos de la gente…
Yo creo que son las dos cosas que subrayaría, y una tercera es más de vida cotidiana, lo que se dice un savoir faire, hay algo que tiene que ver mucho con la educación a la francesa que es diferente aquí. A mí me gusta y me apetece reivindicarlo y es algo que de lo que me siento orgullosa.
¿Y Francia que puede traer a España? Un poco lo mismo. Yo cuando vengo aquí, a Navarra, hablo de política, de memoria, de todo lo que he aprendido allí.
Y luego, el gran legado que está dejando España, es la inspiración que da a nivel europeo en políticas de igualdad. Claramente, hoy en día las políticas de igualdad en Francia miran, observan, ven cómo se hacen las cosas en España. Hace tres años, por ejemplo, participé en un informe comparativo de la política francesa y de la política española, en el cual se entrevistó a una jueza del juzgado de familia de Pamplona, Margarita Pérez Salazar que explicó cómo funcionaba. Eso es un legado español en Francia y en Europa, y hay que reivindicarlo.
12.- Algún comentario para los lectores de Carta de España online…
Lo que digo siempre a los profesores y profesoras, a los españoles y a las españolas es que en Francia, en todo caso, a todas las personas que quieren trabajar en educación se les acoge con los brazos abiertos. En la Academia de Versalles somos una tierra de acogida y con una impronta hispánica muy importante, serán bienvenidas y bienvenidos. Cuando lleguen aquí cuento con ellas y con ellos para seguir implementando las políticas de igualdad en Francia, porque eso es un poco uno de los puntos fuertes que tienen, Y que en Francia hoy en día, se tiene un gran respeto y admiración por las letras españolas, por la cultura española e hispánica en el sentido más amplio. Gracias a la enseñanza de la lengua, nuestra cultura que es tan universal, es compartida, querida y admirada.
España es un país hermano y fronterizo, tenemos esta historia común de siglos y yo, por ejemplo, después de 30 años, me siento como en casa. Desarrollar una carrera en Francia y una vida enriquecedora diferente es totalmente posible. Y luego están las vacaciones cinco veces al año que nos permiten volver a casa…

